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jueves, 6 de marzo de 2014

No lo merecemos

La semana pasada hubo júbilo porque a los colombianos nos van a quitar la visa Schengen y no entiende uno por qué. No está mal que eso pase, pero no es un gran cambio. Digo, lo que eliminaron fue la visa de turismo para estar hasta por 90 días consecutivos en los 28 países de la Comunidad Europea. Es decir, estamos felices porque nos ahorraron doscientos mil pesos, una montaña de papeles y una mañana de fila. Además, ¿cuántos colombianos pueden ir de paseo a Europa?

Yo digo que Europa se equivocó y por mucho (523 votos a favor, 41 en contra), pero allá ellos. No contentos con la Peste Negra y dos guerras mundiales, ahora nos abren las puertas a los nacionales.

Virtud del Presidente, seguramente, que se volvió un abanderado de la causa. Claro, Santos nació en Colombia pero no es colombiano, al menos no del promedio; ni él ni su familia. El colombiano promedio en cambio es una cosa muy brava: cálido y bacán, pero artero cuando se lo propone. Tantos años de comemierdería han hecho que ante cualquier dosis de libertad perdamos los cabales.

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lunes, 19 de agosto de 2013

Sus problemas y los míos

Yo quiero que mis problemas sean los del Presidente porque es la única forma de que las cosas funcionen. Cuando lo operaron de la próstata en tiempo récord, se sintió tan mal de que le fuera tan bien en un país donde la salud no funciona que prometió reformas al sistema y hacer de este uno de los mejores países del mundo en la materia.

Una de las pocas cosas que nos une a los colombianos es el odio a Claro por la mala señal de sus celulares, pero el tema pasó de clamor popular a asunto de Estado cuando afectó a Santos, que pidió a su ministro que tomara medidas al respecto. Igual con el paseo millonario: cientos de paseos millonarios se producen cada día, pero tocó que la víctima fuera un agente de la DEA para que la justicia actuara en tiempo récord: ocho capturas en una semana. Muy mal un país que se mueve por los extranjeros y deja morir a los suyos (pasó lo mismo con el robo a los jugadores del Sevilla en Medellín).

Necesitamos entonces que a Santos le roben el celular en la calle a ver si se acaba el raponeo, y que abusen de un menor cercano a él para que solucionen el caso de la niña de doce años a la que torturaron, desmembraron e incineraron en Tunja y que ya va para el año de impunidad.

A mí me serviría que el Presidente tuviera problemas de humedad y obligara a las inmobiliarias del país a cumplir con sus responsabilidades; de golpe la mía haría caso y arreglaría la del techo mi cuarto, que no me deja vivir. Aunque más que eso, apreciaría que Santos se volviera freelancer, a ver si nos da un respiro a los que vivimos de pasar cuentas de cobro.

Parece que la reforma tributaria nos jodió a todos (menos a los ricos). Hay que sacar el nuevo RUT, pero la página de la Dian vive caída, así que toca mamarse una fila tan descomunal que va a salir en la segunda parte de la Biblia; hay que volverse experto en saber si uno es persona natural o jurídica, si pertenece al régimen simplificado o común y si los ingresos del año gravable anterior alcanzaron o no los 4.073 UVT. Certificación bancaria, fotocopia de la cédula (a veces al 150%), formato de proveedores y copia del pago a los aportes sociales que correspondan al ingreso que uno devenga, así un freelance nunca facture lo mismo. 

Y si usted es empleado y ya tiene la salud y la pensión cubiertas porque su empleador las paga, no importa, si le sale un trabajito extra hay que volver a cotizar de acuerdo a lo que le hayan pagado. Lo bueno de eso, supongo, es que si uno se enferma lo atienden dos veces en urgencias.

El problema de la burocracia en países subdesarrollados como éste es que casi siempre prima sobre el sentido común: la gente del chance le debe 39 mil millones al sector salud, pero el Gobierno se ensaña con los freelancers que cotizamos dos mínimos, a veces uno cuando hay poco trabajo. Y es triste, porque uno estudió periodismo para no pertenecer al sistema, pero como están las cosas, el romanticismo que da vivir de las palabras se va al carajo a la tercera cuenta de cobro devuelta.

A Esperanza Gómez, estrella del porno mundial, la colombiana que más lejos ha llegado en Hollywood (así le duela a Sofía Vergara), nunca se la han follado como nos están follado a los que vivimos del freelance. Así que mando este artículo, paso la cuenta de cobro respectiva y ahogo mis penas viendo su última película porque la paja, y no el amor, es la respuesta a todo.

jueves, 2 de mayo de 2013

El camino al éxito

Estuvo Guardiola en Bogotá y la gente se volvió loca. Hasta le dijeron ‘Pep’, aunque se llame Josep, como si fueran amigos de toda la vida. Era lo mínimo, los colombianos nos arrodillamos ante los extranjeros y más si son españoles (aunque los catalanes no se sientan como tales). Tenemos una tara con ellos y se nota en la cara, por eso nos niegan cada vez más la visa Schengen cuando la pedimos por España.

Vino Guardiola a hablar de liderazgo y no sé que más bobadas y la gente fue a oírlo (dicen que ocho mil personas), supongo que para ver si en una charla de un par de horas les revelaba el secreto del éxito (y las mujeres para morbosearlo, que les encanta). Éxito, vaya palabra, vaya mentira, buscamos el camino al éxito, que es como buscar la fuente de la eterna juventud.

¿Qué habrá dicho Guardiola? ¿Qué el secreto del éxito es darle la pelota a Messi? ¿De verdad aún queda gente que cree que su vida se va a enriquecer votando en día de elecciones, oyendo a Guardiola o leyendo a Coelho?

El secreto del éxito, que no existe, es seguir jalando pese a todo, vencer el miedo y levantarse cada mañana a trabajar así nos sepa a mierda. Hacer las cosas lo mejor posible a cambio de poco, o de nada. Y eso ni siquiera es éxito, es remar para no morirse de hambre.

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jueves, 7 de marzo de 2013

Noticia en desarrollo

Lo que yo necesito es un noticiero que explique lo que ocurre conmigo. Está bien saber que en Siria matan a doscientos de un tirón, que el Barcelona va mal, que Sarmiento Angulo cumplió 80 y que Andrea Serna hizo casting para presentar ‘¿Quién quiere ser millonario?’.

Pero yo quiero es que alguien me cuente qué me pasa. El otro día estuve sentado en el sofá de la casa sin moverme ni hablar durante dos horas. Reuní fuerzas para poner el noticiero y enterarme de que los cafeteros estaban en huelga pero que aún así a Santos lo habían nominado al Nobel de Paz. Se entiende que el mundo es un caos y que por eso los medios no dejan de reportar sobre él, pero uno también está hecho un desastre y ningún periodista viene a preguntar nada. 

A esta altura no me interesa si Berlusconi está en problemas o qué es lo que pasó con Chávez, sino por qué aún odiando a la gente siento que los viernes en la noche algo me falta, mientras que los domingos por la tarde, cuando los demás mueren de depresión en sus casas, yo soy feliz.

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jueves, 11 de octubre de 2012

Desempleo


Estar desempleado es ver Telecaribe a las dos de la tarde, cuando pasan el programa de la Gobernación del Cesar donde, obvio, le echan flores a la gestión del Gobernador. Luego, no perderse el sorteo de ‘El Sinuano’, la lotería de Córdoba, y hacerle fuerza a los números así nunca la haya comprado, porque no tener trabajo es aferrarse a lo que sea para no sentir que se ha salido del sistema.

Sin empleo nos despertamos con ganas de hacer lo que nunca hicimos por falta de tiempo: arreglar las cortinas, leer un libro; pero luego descubrimos que somos torpes, flojos, que leer es muy aburrido y que no hacemos las cosas por escasez de minutos sino porque no se nos da la gana. Terminamos entonces aprendiéndonos la parrilla de programación de los canales privados y descubrimos que la programación de la tarde es una especie de nebulosa entre el noticiero del medio día y el primetime de la noche, lleno de realities y novelas.

En desempleo se inventa uno planes, reuniones de trabajo para sacar adelante un ‘proyecto’, que no es más que ir a visitar a los amigos que sí tienen cosas que hacer, porque proyecto le llamamos a cualquier pendejada sin futuro que se nos ocurra. 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Odio lo que soy


Yo me parezco demasiado a lo que odio, por eso me levanto cada día a despotricar del mundo en el que vivo. Pero es porque uno sólo puede criticar proyectando sus defectos en los demás, nunca en primera persona.

No aguanto a los manipuladores, no soporto la doble moral de la gente ni que crean en Dios, pero es porque yo manipulo y tengo doble moral. Alguna vez le recé a Dios, sin éxito.

Uno se critica a sí mismo en los otros para poder mirarse al espejo cada mañana. Me da placer, por ejemplo, ver cómo la imagen del Presidente se ha venido dañando. Me alegra porque Juan Manuel Santos representa al peor tipo de ser humano que conozco: el cachaco estrato seis. Hipócrita, snob, pretencioso, clasista, culpable de la violencia de este país que después organiza marchas y Alimentartes para remediarla. Lo digo yo, que toda la vida he tratado de convertirme en un cachaco de clase alta pese a haber nacido costeño clase media.

jueves, 7 de junio de 2012

Empalada

Lo que llama la atención de la muerte de Rosa Elvira Cely es que haya sido empalada. No es que violar a una mujer sea poca cosa, pero es que crecimos con la palabra, nos acostumbramos tanto a ella que más de 700 mil colombianas han sido violadas. El ultraje como deporte nacional.

Empalada, como en la Edad Media. A mí me hablan de empalamiento y pienso en Drácula, no el personaje de ficción, sino en el príncipe Vlad, ‘El empalador’, conocido por su fanatismo a atravesar a sus enemigos con una estaca. Yo me enteré de que una mujer había sido empalada y pasé de la sorpresa a la tristeza, de la tristeza al desconcierto y de ahí al pánico: lo mismo puede pasarle a mi madre, a mi hermana.

Luego salió el traumado que vive en mí y me acordé del afiche de una película llamada ‘Holocausto Caníbal’. Nunca la vi pero no olvidaré que en el afiche promocional salía una mujer empalada; desnuda y bañada en sangre. De niño, ese póster me causaba excitación y terror en igual medida.

Siempre supe que la imagen marcaría el resto de mi vida, aunque me decepcioné cuando salió la noticia de que la película, que se vendía como un documental real, era en realidad una historia de ficción. Yo hubiera preferido que fuera verdadera porque así me excitaba más. Desde entonces tengo fantasías muy cochinas, muy bajas, ideas que nunca haré realidad, es la única forma de tener una vida sexual sana. A diferencia del violador de Rosa Elvira, que al parecer es el tipo de persona que disfruta que su víctima sufra.

Empalada. Nos conmovimos porque estamos acostumbrados a la violencia política, a que los carteles de la droga se maten entre sí, pero esta violencia sicópata que parece importada de Estados Unidos nos vuelve vulnerables. Ya no basta retar a la muerte por andar en cosas ilícitas, es suficiente salir a la calle. A Rosa Elvira Cely la violaron por el hecho de ser mujer y la dejaron morir por ser pobre.

El crimen también desnudó al periodismo, que se cansó de usar los términos acuñados “atroz crimen” y “brutal asesinato”, con sus variaciones “atroz asesinato” y “brutal crimen”. Usar adjetivos es violar el idioma. La semana pasada no fue buena para el país: una mujer fue asesinada y los periodistas volvimos a demostrar que no sabemos expresarnos.

La conmoción fue tal que hasta el Procurador repudió el hecho pese a ser un nostálgico de los tiempos de la Inquisición, que empalaba a los impíos a la mejor manera del príncipe Vlad. Se pronunció el Presidente y cada ciudadano. Todos celebraron cuando capturaron al agresor de Rosa Elvira en Galerías (otra razón para no simpatizar con ese barrio), y mientras el primero pidió que se pudriera en la cárcel, algunos de los segundos exigieron que empalaran al victimario.

¿No es Colombia un país católico? ¿No enseña esa religión a perdonar, a ofrecer la otra mejilla? Yo me doy licencias para odiar porque no creo en nada, ¿pero qué hay de los creyentes? ¿Se puede amar a Dios y desearle la muerte a un semejante? ¿Qué piensa Dios de los católicos que se alegran por el cáncer de Hugo Chávez?

El sábado todos, llenos de odio, pidieron que Javier Velasco Valenzuela se muriera, se pudriera. El domingo fueron a misa y luego marcharon para celebrar lo buenas personas que son.

jueves, 8 de marzo de 2012

En cuatro

Estoy cansado del periodismo como forma de vida. Ya venía agotado con el tema por aquello de que se basa en dos ideales que no existen: la libertad de expresión y la objetividad. Usted trabaja en un gran medio y puede hablar de muchas cosas, pero no de lo que se le dé la gana. Nadie quiere ser El Espectador y vivir en crisis eterna.

Sin embargo, lo que acabó de matar el amor por el oficio fue algo más banal: un almuerzo con una ex compañera de universidad. Allí me contó que había dejado el periodismo para trabajar en el departamento de comunicaciones de un banco. Ya dirán que qué aburrido, pero ella está feliz, se desgasta menos y se gana en un año lo que yo devengo en cuatro (en cuatro años, se entiende).

Periodistas mal pagados, ahí comienza el problema de la profesión, que está llena de muertos de hambre, pero también de idiotas, una mezcla peligrosa.

El otro día, por ejemplo, vi que en un noticiero de televisión se referían a Martha Lucia Pereira como "una socialité". Después de eso, ¿con qué ganas se levanta uno a trabajar por este país?

Lea el artículo completo en http://win.gs/z3eO0y 

martes, 15 de noviembre de 2011

El Primer Novio de la Nación

Ser hijo de mi padre no me ha abierto puertas, al contrario. Casi no logro entrar a Israel por mi apellido palestino, por ejemplo, pero me colé por una rendija. Digo con orgullo que salí del país sin haber roto un plato. Yo vivo cerrándome puertas por torpe, por flojo, por vulgar, por cochino. Por incapaz también; ser tartamudo truncó el sueño de mi vida, que era hablar en radio.

Las pocas puertas que he abierto han sido falsas, no me han llevado a ningún lado. Tampoco me ha ido mejor abriendo piernas, soy experto en que las mujeres las cierren cuando me sienten llegar.

Pienso en eso de abrir y cerrar cuando leo a la hija del presidente decir en una entrevista "Sigo siendo la estudiante de siempre. Que mi padre sea el presidente no me abre ni me cierra puertas".

No sabe uno cómo empezar a desmentir esa frase. No se las ha cerrado Francisco Santos, que la vive cagando, ahora se las va a cerrar una joven de apenas 21 años que de lo único que se le puede acusar es de falsa modestia.

Maria Antonia, así se llama, estudia para neurocientífica, que tiene lo suyo. No es una tapia, seguro, pero está donde está por ser hija de Juan Manuel.

Está en la prensa, primero que todo, entrevistada en página entera por Yamid Amat, que no es mucha cosa pero es lo que tenemos. Un amigo de mi infancia tiene una maestría en fisiología y un doctorado en neurología en Oxford y no lo quiero entrevistar ni yo.

María Antonia está en Brown también, una de las mejores universidades del mundo. Ella no es especialmente más inteligente que usted, o que yo, solo nació privilegiada. No sabe reconocer una puerta cerrada porque nunca ha visto una. La del amor, tal vez, pero esa está sellada para todos.

Cuántos niños reclutados a la fuerza por la guerrilla no serían hoy estudiantes destacados de la Javeriana, o de Yale, si hubieran nacido en Rosales en Bogota, y no en El Doncello, Caquetá, por nombrar un municipio desde el que debe ser muy difícil llegar a una universidad de la Ivy League.

Ser hija del presidente puso a María a estudiar neurociencias en Brown, así como a su padre el apellido lo ayudó a llegar con 21 años a la Organización Internacional del Café, en Londres. 21 años, la edad en la que la gente común anda con lo del almuerzo en el bolsillo, buscando un lugar en la vida y fornicando con todo el mundo como si no hubiera mañana

Graduados de Brown son Tim Forbes, hijo de Malcom, el de la revista, y John D. Rockefeller, otro delfín. En Brown estudiaron herederos como John F. Kennedy Jr. y el príncipe Faisal bin Al Hussein de Jordania. A Brown asistió Will Oldham, uno de mis músicos favoritos, que abandonó luego de un semestre. No quiero fiestas con Will Oldham.

Dijo Maria Antonia en la entrevista que los focus group están condenados a desaparecer, que la mejor forma de probar un producto antes de que salga al mercado es con una nueva técnica llamada neuromarketing. Ella sí es una innovadora, a diferencia de Francisco, que cree que innovar es andar por ahí descargando electricidad en el pecho de los estudiantes.

De ideas de avanzada y lo que queramos, pero no le quita que sea privilegiada. A ella no la afecta la Ley 30, nunca la veremos marchando por la séptima pidiendo una mejor educación. Ser de la élite puede ser una real mierda, nada como ser del común, sin privilegios y lleno de obligaciones. No conozco a Maria Antonia, ojalá sea un buen ser humano pese a todo.

Termino de leer la entrevista y descubro que la puerta del amor puede abrirse donde uno menos lo espera. Concluye María que le gustaría trabajar con niños con discapacidades cognitivas cuando se gradúe, porque cree que si se les da las herramientas apropiadas para desarrollarse pueden llevar una vida casi normal.

Es cierto, yo me superé pese a todo; nunca tendré mi programa de radio, pero es que la vida no es perfecta. Yo saldría con María Antonia encantado, moriría por ser el Primer Novio de la Nación, pero soy izquierdoso, resentido y mi sueldo de periodista no alcanzaría para darle la vida que se merece.