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jueves, 18 de julio de 2013

El encantador de perras

No entiendo cuál es el tema con tener perros. Cuando uno necesita una mascota para darle sentido y orden a su vida, tal vez lo mejor es suicidarse.

Para empezar, mezclar dos formas de vida tan diferentes no tiene mucho sentido. Además, no es una relación igualitaria, es mentira eso de que los perros sean los mejores amigos del hombre, están ahí para servir y divertir, y sus dueños así los tratan.

Y lo peor es que son malos dueños. Los perros se pierden, los atropellan, los dejan encerrados, los entrenan para pelear, cuando hay un gran evento internacional en una ciudad lo primero que hacen es matar a los perros callejeros y esconder a los indigentes. A cada rato ve uno en redes sociales cruzadas para adoptar perros abandonados que van a ser sacrificados y avisos de “Se perdió Pompón, french poodle de tres años, jugosa recompensa”. Los french poodles son instrumentos de Satán, solo que su apariencia despista. Y ahora, como la gente está dispuesta a pagar por el perro que se le perdió, ha nacido una nueva forma de delincuencia, lucrativa e impune: la que secuestra perros para cobrar por el rescate.

Lea la entrada completa aquí

lunes, 4 de junio de 2012

Colombia y su diva

Le cayeron con toda a Amparo Grisales por andar diciendo en público que el Revertrex hacía cosas que no hace. Pobre mujer, que cree que se le van encima por el producto que promociona y no por ser ella.

El asunto con Amparo Grisales es que es de esa gente que cree que los demás les tenemos envidia por ser quien son, como Estados Unidos y los hinchas de Millonarios, y no por sus carencias. A la Grisales, en concreto, se la montamos por actuar, cantar, criticar reinas, juzgar participantes de realities y no hacer bien ninguna de las cuatro cosas.

Hay que ver la propiedad con la que juzga a los que van a Yo me llamo para luego oírla cantando una canción llamada ‘En la oscuridad’. Ahora entiendo la existencia de las Farc: yo llego a un reality y Amparo me dice que no sé cantar, y de la rabia me voy a echar bala al monte. El talento de la Grisales consiste en haberse desnudado cuando nadie más en este país era capaz de hacerlo. Así llegó a donde está y no hay nada de malo en ello, que cada uno mira cómo lleva comida a la mesa.

Le cayeron entonces las autoridades por publicidad engañosa. Pobre, porque si las leyes fueran igual de estrictas con todos los que promocionan algo que no pueden ofrecer, no existirían iglesias en este mundo. También le cayeron con toda por Twitter, pero eso fue por cazar peleas y no entender que en esa red social de subnormales la gente odia y se indigna sin razón. Hay que ver la reacción exagerada en el caso del senador Merlano.

Yo, en cambio, tengo razones, no para odiarla porque los niños no odiamos, pero sí para guardarle un resentimiento inofensivo. Aprovecho este espacio para descargarme.

Siendo yo periodista de planta de SoHo tuve que llamarla para hacerle unas preguntas para una reseña. Estaba nervioso, claro. Ella contestó, yo saludé, ella saludó de vuelta. Empecé a tartamudear como nunca (yo siempre tartamudeo como nunca) y la Grisales, aburrida de esperar, se hizo la que no me oía. Así varias veces durante varios días: yo le marcaba, ella contestaba, yo empezaba a tartamudear, ella decía aló repetidamente y al final colgaba. Nunca pude hacerle la entrevista y tuve que pedirle a un compañero de oficina que la hiciera por mí.

“Vieja cara de verga”, pensé de primerazo, resentido. Pero le di la razón cuando lo pensé bien: ella es una diva y no tiene por qué soportar ese tipo de cosas. Y aprovecho este espacio para decirle a Eva Rey que también es una vieja cara de verga por haberme hecho la misma alguna vez, trabajando yo para la misma revista. Eso sí, te felicito por 'La cosa política', Eva. No me la pierdo y me parece que la presentas mejor que Vicky Dávila, vieja cara de verga y bizca.

Desde ese día no me agrada Amparo Grisales. Antes me tenían sin cuidado sus ínfulas de grandeza y su nulo talento, ahora me parece una persona que enloquece a la misma velocidad de Álvaro Uribe.

Y al igual que Uribe, es un remedo de lo que solía ser pero es incapaz de aceptarlo. Reconozco que tuve fantasías hasta el cansancio viendo cómo le ungía aceite a Margarita Rosa de Francisco en ‘Los pecados de Inés de Hinojosa’, pero eso fue hace más de dos décadas. No se puede tener 60 años y pretender seguir siendo el símbolo sexual de un país. El otro día vi la SoHo de Endry Cardeño y de primerazo pensé que era la Grisales que repetía portada.

Mi consejo es que ceda el paso a las nuevas generaciones. Puede ser a la única diva real que tiene Colombia, Diva Jessurum, o a su heredera natural por físico y actitud: Alejandra Azcárate. A ella le tengo guardadas unas palabras para el día que me toque hacerle una entrevista telefónica y se haga la que no oye. 

Los dejo con 'En la oscuridad', la oscuridad musical en la que vive Amparo Grisales. http://www.youtube.com/watch?v=OrRPO0N6o9w

jueves, 29 de marzo de 2012

Los tiernos

Los tiernos tienen la culpa de los males del mundo, todo lo que tocan lo corrompen. 

Mire por ejemplo esas fotos que están tan de moda en internet que vienen con un marco negro y una leyenda debajo. No son una mala idea, pero porque son pesimistas. Recuerdo en especial una de una niña con la cabeza sobre el tablero del salón de clases, desesperada porque no puede resolver unos problemas de matemáticas. Debajo se lee: “Fuck this shit, I´ll be a stripper”.

Pero llegaron los tiernos a dar sus aportes y se cagaron todo. Ahora lo que encuentra uno son fotos iguales, pero con mensajes positivos. Hay una de un perrito con mirada tierna, dos patas artificiales con rueditas y la frase “Porque si él no se rinde, tú tampoco deberías hacerlo”. Lo único que dan ganas es de agarrarlo a patadas a ver si pierde las otras dos patas y de paso se muere.

Lea el artículo completo en http://win.gs/HipD8P

miércoles, 8 de febrero de 2012

Nerviosismo en las bolsas

Yo no entiendo a las bolsas de valores. Y no porque no haya estudiado finanzas, sino porque nadie tiene un temperamento más volátil que ellas. No hay estrella de rock que se les iguale ni Amparo Grisales que alcance sus niveles de paranoia.

Todos los días sube el euro o baja el dólar. Un dólar se acuesta a 1.783 pesos con 34 centavos, se despierta costando 82 centavos menos y los corredores entran en pánico. Yo no sé qué hace el dólar por la noche, con quién se mete ni cuántas horas duerme, pero debe tener una vida muy disipada para no ser la misma persona que era ayer.

Mejor no preguntar porque yo, por ejemplo, cotizo a la baja por las mañanas cuando la noche anterior he bebido y fornicado. Casi siempre pasa mucho de lo primero y nada de lo segundo.

Un 3 de enero (pasó este año) India anuncia que no crecerá el 10% sino el 8% y Asia entra en recesión. Horas después, la Bolsa de México cae 0,46% y miles de empleos se van a la mierda. 0,46%, una miseria. Se trata de unas bolsas muy bravuconas que en realidad se doblan con lo que sea; una especie de león del Mago de Oz.

Y todo el sistema financiero va de la mano, se pone nervioso con la más mínima variación, de ahí la obsesión por mantener el desempleo y la inflación en un solo dígito y la euforia cuando se logra, otras de las cosas que no acabo de entender. Vea si no la Eurozona, que no está en crisis por una guerra sino porque a Grecia se lo comió la deuda.

En cambio usted, persona natural, pasa una cuenta de cobro por míseros doscientos mil pesos y le quitan 11% de Retefuente más no sabemos cuánto del ICA (no sabemos, siquiera, qué es el ICA). Y asume el descuento de pie, sin llorar, pese a no tener el respaldo del emisor central. Entonces, como plan de choque va al supermercado con el dinero cobrado y en vez de comprar las dos bolsas de leche La Alquería que tenía pensadas, compra de la barata y sigue viviendo.

Imagine que el resto del mundo se comportara con igual de nerviosismo que las bolsas, seríamos todos hipocondríacos. En lo que a mí respecta, sólo las alarmas de los carros me parecen más nerviosas que las bolsas de valores. Y lo digo porque a la fecha no he visto alguna que se dispare porque en efecto se están robando el vehículo. Y nunca suenan de día, siempre de noche cuando la gente duerme. Sospecho que es porque mantienen en secreto un romance con el dólar, no le hallo otra explicación.