lunes, 20 de enero de 2014

Sola, triste, gorda

Yo era feliz con el Playstation 3 hasta que un día me dio por hacerme al 4, pensando que iba a ser feliz, y terminé en un alto nivel de amargue.

Por partes.

No suelo salir como loco a comprar un objeto tecnológico recién lanzado porque no creo que eso sea la felicidad. El Play 3 lo vendí en una sola tarde porque era víspera del 24 de diciembre y me salió comprador en cuestión de horas. Salí de él antes de que se convirtiera en pieza de museo, que fue lo que me pasó con el Playstation 2, que terminé regalándolo.

El punto es que vendí el Play 3 para comprar el Play 4 y ahora el 4 no se encuentra por ningún lado. Lo agotaron los gamers, que parecen no tener vida más allá de una consola (yo tampoco, pero lo disimulo), y toda esa gente que cada vez que sale un nuevo iPhone se pone a hacer fila dos días antes, y luego, cuando abren las puertas de la tienda, causa destrozos y muere aplastada.

Pero yo no soy de esos y compro todo tarde: el Play 1 lo tuve en 2001, cuando ya habían lanzado el 2; al 2 llegué en 2004 y al 3, en 2010 (lo habían lanzado en 2006). Es más, eso de que lo compré es un decir. En realidad me lo gané en Ktronix, donde a cada 50 clientes le dan el 50% del valor de su compra. Había ido yo por un computador nuevo (que es lo que me da de comer) y cuando espiché el botón de descuento sonó la sirena de la caja. Y justo el Playstation 3 con dos controles y un juego costaba la mitad del valor del computador desde el que escribo esta nota. Señales que a veces manda la vida, supongo.

Pero con el Playstation 4 decidí ser de los primeros en tenerlo, y me lancé por toda la ciudad, pero nadie lo tenía. Uno a uno iban cayendo todos: Falabella, la Panamericana, el Éxito, hasta la tienda Sony, marca que produce la consola, donde me dijeron que no les llegaba sino hasta marzo de 2014. ¿Cómo es posible que saquen un producto y se agote? ¿Lo harán a drede para que no se perratee rápido y la gente lo desee más, o será mala planificación?

Apenas el vendedor de Sony me dijo lo de marzo me descompuse, empecé a sudar frío y a sufrir de ataques de pánico, como si tuviera el síndrome de abstinencia de un drogadicto. Tan desesperado estuve que hasta pensé en encargarlo a Estados Unidos vía internet, que yo por internet no compro nada porque no creo en él. Al final me abstuve porque con impuestos y envío salía a lo mismo que adquirirlo en Colombia.

Durante unas semanas la decepción fue indescriptible. La televisión y los libros no alcanzaban, la familia no era la respuesta. Suena exagerado, pero juro que así fue. De golpe usted no es de esos, pero pasa que cuando uno ha tomado la decisión de renunciar a las personas, cosas como un Playstation son las que le dan sentido a la vida. En mi caso, ese juguete es el que me evita hacer cosas que no debo, como comer de más, conocer gente nueva y gastar plata en viajes a sitios que en realidad no quiero conocer, como París. La gente que va a París no sabe lo que está haciendo. Es una gran terapia el Playstation, hasta me hizo olvidar que existe el helado de chocolate. Y es raro, porque uno ve esos adictos a los videojuegos en Estados Unidos y son todos gordos.

Ahora me entero de que el Play 4 viene con un solo control, y que FIFA 14 no trae la opción de jugar ligas y copas nacionales en modo offline. Lo hacen, supongo, para que todo se mueva por internet y así puedan tener ellos el registro de toda persona que juega, y de paso poder vender más consolas y más juegos. Entonces entre el nuevo Play, un juego y el control extra, se gasta uno algo así como tres salarios mínimos legales del año 2014, de esos que tanta indignación causaron en diciembre del año pasado.

Lo dicho, por muy bueno que sea, las consolas de video son juguetes para gente sola, triste y gorda. Para mí solo aplican los dos primeras condiciones.

Publicada en la edición de enero de la reviste Enter. www.enter.co

jueves, 16 de enero de 2014

Llegué a Bogotá

Volví a Bogotá luego de las vacaciones y estoy que me chiflo. Digo, es mi casa porque aunque nací en Barranquilla acá me he hecho (a las patadas). Acá como y tengo amigos (conocidos más bien). Acá me quiero quedar hasta que mi cuerpo aguante y luego largarme para siempre a ese roto destapado que es la capital del Atlántico. Lo bueno de Bogotá es que aunque no produzca nada (solo Presidentes de la República), les da oportunidades a los que llegamos de afuera porque es la única ciudad de Colombia.

Y lo de ciudad es una figura decorativa, porque esta vaina es en realidad un pueblo, y no me refiero a sus trancones y sus calles rotas, a sus taxímetros adulterados ni a sus precios inflados en restaurantes y finca raíz. Hablo de su gente. Bogotá es unipensamiento, llena de reprimidos que se creen de mundo pero que en realidad son bien provincianos. Católicos conservadores defensores de la familia, la tradición y la propiedad. Y aunque tiene 7 millones de habitantes, se mueve por pequeñas castas donde las mismos cuatro gatos se rotan unos con otros. 

Son tan atrasados que cuando alguien llega a un restaurante estrato seis muchos voltean a ver quién entró; eso es subdesarrollo. Yo en esta ciudad he visto gente de 60 años preguntarle a otra de qué colegio se graduó, solo para poder referenciarla y saber cómo tratarla.

jueves, 9 de enero de 2014

Leyes que no se entienden

Me dice un amigo que en el sistema actual nada es de la gente, ni su propia vida. Es posible. Lo cierto es que no sabemos qué es legal y qué es ilegal; hemos ido poniendo las cosas de un lado o del otro según las circunstancias pero sin planificar.

La droga está condenada, pero se nos permite tomar alcohol. Yo no soy partidario de una cosa ni de la otra, que cada uno verá qué hace, pero dos sustancias tan parecidas no deberían estar en orillas tan diferentes. Cuando uno quiere deformar la realidad toma alcohol, mete droga o sube una foto a Instagram.

Los que legislan (ellos, la otra gente, nunca nosotros) deciden qué está dentro de la ley y qué la rompe, pero la verdad es que uno nunca sabe. Por lo general, cuando no entendemos una regla es porque detrás de ella hay mucho dinero y mucho tráfico de influencias. Por eso es ilegal matar personas, pero comprar armas está permitido. Le declaramos la guerra pública al narcotráfico (la lucha contra las drogas le ha costado a Colombia más de 8.000 millones de dólares), pero los bancos blanquean dinero de los carteles, las modelos se viven casando con narcos en matrimonios con miles de invitados y los hinchas de los equipos ligados a la droga celebran sus títulos y cuentan las estrellas en el escudo sin ningún tipo de asco. En este país todos tenemos un amigo, un vecino, un cliente narco y todos nos hacemos los pendejos. ¿No es hora de que dejemos de fingir que el tema moral de la droga nos preocupa?

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viernes, 3 de enero de 2014

Vamos a morir solos

Es furor en internet el video de la argentina de 35 años que es soltera y no sabe uno por qué. Los mayores no suelen revelárnoslo, pero lo peor de llegar a los 30 no es empezar a envejecer, sino soportar las quejas de los solteros.

Yo les digo a mis amigos que si tienen 35 años y están solos es por algo, que más bien dejen de lamentarse y hagan algo para cambiar la situación, más allá de que seamos un desastre y no nos soportemos. El mundo está lleno de parejas que creen haber sido hechas el uno para el otro, cuando la verdad es que hay tantos desgraciados que no queda otra que casarse con uno.

La semana pasada se casó una de mis ultimas amigas solteras. 36 años y creo que se sintió aliviada porque se le veía feliz. No solo porque ama a quien hoy es su esposo, sino porque sospecho que se quitó un peso de encima. Así se las den de liberadas, las mujeres esperan una gran fiesta donde puedan celebrar el amor frente a todos su amigos aunque se separen al año.

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jueves, 26 de diciembre de 2013

Se van para para la B

Felicitaciones a Millonarios por haber contratado a Juan Manuel Lillo como director técnico, porque con él nos va a cumplir el sueño de ver al equipo en la B. Todo apunta a que lo que no lograron ni con Maturana ni con Pinto ni con Lasarte, lo van a conseguir con el español por la vía rápida.

Y no se trata de tratar mal a los extranjeros, que no soy xenófobo y todos deberíamos ser bienvenidos en todos lados, lo que pasa es que los colombianos somos serviles con los que vienen de un país desarrollado y nos arrodillamos cada vez que oímos un acento extranjero. Ejemplos, varios: el tiempo récord en el que resolvieron el crimen del agente de la DEA y el robo a la delegación del Sevilla, o los comerciales donde a cuenta de acento argentino nos venden detergentes.

Es como si en otros países se hubiera corrido la voz de que en Colombia se puede robar con el acento. Cada tanto se encuentra uno con alguien venido de afuera que apenas empieza a hablar el auditorio queda hipnotizado y le compra la idea que está vendiendo por más absurda que sea. Y Lillo cabe en esa categoría, es como si él se la hubiera inventado.

Tiene una carrera modesta que incluye cuatro descensos, pero aún así se las arregla para tener empleo siempre, ya sea como entrenador, asesor o comentarista. Si uno tuviera su hoja de vida y hubiera quebrado no cuatro empresas, sino una, no lo contrataba ni la mamá para barrer el piso de la cocina.

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jueves, 19 de diciembre de 2013

La superioridad moral

A una amiga soltera le están haciendo el feo sus amigas casadas. Esto quiere decir que organizan reuniones y no la invitan por no tener esposo e hijos. Ya saben cómo son esas citas de mujeres estrato seis: encuentros en el club entre semana a las 10 de la mañana con niñeras que cuidan a sus hijos mientras sus esposos producen. Yo le digo a mi amiga que no se sienta mal, que eso no es vida y que hay que estar loco para querer pasar los fines de semana en familia. Ella lo sabe, pero igual le duele porque es mujer, y así lo nieguen, todas sueñan con casarse de blanco algún día.

Lo cierto es que la gente que ya hizo familia mantiene un juego de poder no declarado con los solteros. No lo dice abiertamente, pero nos mira con cara de pobrecitos, como diciendo “No desesperes, ya llegará tu hora”. Se sienten moralmente superiores porque ya alcanzaron lo que se supone es un logro: tener hijos. De la forma en que lo veo, la familia es la base de todo y este mundo está hecho mierda por culpa de los humanos, así que tener hijos no puede ser algo bueno. Pero los casados voltean la torta y hacen sentir que el que está mal es uno y que ellos son los que van por el buen camino.

Pasa igual con los que votan, que se creen ciudadanos ejemplares y son en realidad unos idiotas. ¿Cómo va a ser posible que la culpa de que tengamos malos dirigentes sea mía, si yo no voto? Los que salen a la calle en día de elecciones suelen argumentar que si no votamos no podemos criticar, y que si los abstencionistas fuéramos a las urnas, no habría tanto dirigente malo. ¿Es en serio? ¿Han visto la clase de hijueputas que somos los colombianos? A ver, ¿dónde están esos colombianos de bien que no han salido elegidos por culpa mía? Votar por un político colombiano es una maniobra sin futuro, como elegir entre el cáncer, el sida y una canción de Juanes.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Lo que deja un sorteo de mundial

Todos lo vimos, lo celebraron el pasado 6 de diciembre ante los ojos del mundo y pese a los rumores de que estuvo amañado, así quedó y es lo veremos en Brasil. Directo al grano.

* Hay que replantear lo de las cabezas de serie

Las fijó el ranking FIFA, que no lo entiende nadie. No tiene sentido que Colombia, Suiza y Bélgica hayan sido cabezas de serie. Suiza no pasó de primera fase en el último mundial y no fue a la última Eurocopa; Bélgica no va a una Euro desde el 2000 (porque era anfitriona) y no asistió a los dos últimos mundiales, mientras que Colombia no clasificaba desde el 98. En cambio Holanda estuvo en el segundo bombo pese a ser subcampeona del mundo, haber ganado su grupo de eliminatorias y estar en el puesto 9 del ranking. Lo mismo Italia, que también ganó su grupo, es subcampeona de Europa y está en el puesto 7 del escalafón FIFA. Ambas tienen más méritos que cualquiera de las tres selecciones que sí fueron cabezas de serie.

* ¿Sirve ser cabeza de serie?

A Colombia le sirvió, pero hay que ver qué dicen España, Alemania y, en especial, Uruguay. Le fue mejor a Ecuador, ahí callado, humilde con su puesto 23 en el ranking FIFA, que se tendrá que eliminar con Honduras y Suiza. Mejor que eso que batirse contra Inglaterra e Italia, sin dudas.  

* Los grupos de la muerte

Por el mismo tema de las cabezas de serie, quedaron armados tres grupos de la muerte. En uno, Uruguay, Inglaterra e Italia se matarán entre ellas y masacrarán a Costa Rica (en el papel), mientras que España debutará contra Holanda, su rival en la última final del mundo, y luego se enfrentará a la Chile de Vidal y Sánchez.  Por su parte, Alemania no tendrá ningún partido fácil cuando enfrente a la Portugal de Cristiano Ronaldo, el Estados Unidos de Klinsmann y a Ghana, único país africano que ha superado la primera ronda en los dos últimos mundiales.

Además, es muy bobo eso de llamarlos ‘Grupo de la muerte’. En todos habrá dos clasificados y dos eliminados, así que todos los grupos son grupos de la muerte.

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jueves, 5 de diciembre de 2013

El Beatle bobo

La semana pasada vi un documental que decía que Paul McCartney había muerto en 1966 y que el de ahora era un impostor. Me la pasé pensando en eso todo el día, investigando a ver qué podía encontrar en internet. No es un documento corto, dura más de hora y media y dice cosas que no sé si sean ciertas; quizá no, o quién sabe. Lo cierto es que lo deja a un pensando y con ganas de saber más.

Muchas pruebas aporta el documental, que se llama ‘El último testamento de George Harrison’, vaya uno a saber si falsas o no. Existe la creencia de que mucho de lo que se encuentra en internet es falso, y sí, pero hasta las bibliotecas más serias contienen libros dudosos, ¿así que por qué no hacerle caso a lo que se encuentra online?

Acá, tres documentos. No los doy por verdaderos, no podría, pero lo ponen a uno a leer.

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lunes, 2 de diciembre de 2013

Un pueblo mal alimentado

Siempre he dicho que Bogotá es una tierra tan estéril que lo único que produce es Presidentes de la República. Tiene la gran virtud de darnos a los de afuera las oportunidades que no hubiéramos tenido en nuestras regiones, y por eso le voy a estar eternamente agradecido. Pero si uno mira bien, la tierra como tal no es que dé mucho, en especial músicos populares, futbolistas y comida.

De la comida es que me voy a ocupar porque en Bogotá sí que se come mal. Usted entra a un restaurante en cualquier otro lugar de Colombia y va a la fija, no necesita ir a un sitio de lujo para comer bien y barato. En Bogotá, en cambio, si no es en esos lugares donde cobran como si estuviéramos en París (y eso), la comida es bien regular; insípida, como los bogotanos. Aquí, algunos ejemplos.

* Hace unos meses fue noticia nacional la historia del tipo que se inventó el Chocoramo. Prefiero comer comida de perro vencida que esa vaina. Postre infecto, brownie de pobre que se deshace en boronas apenas se muerde y que ni siquiera está recubierto de chocolate: tiene una cubierta de grasa con color y sabores artificiales.

* Los bogotanos se enorgullecen de sus empanadas y no ve uno por qué, si están llenas de arroz. Uno pide una empanada de carne y es de arroz con trocitos de carne molida; si es de pollo, viene repleta de arroz con tres hebras de pollo. Y para que sepan a algo se les tiene que echar tres litros de ají.

* En Bogotá se come tan mal que la gente hace fila para almorzar en Crepes & Waffles. Es un producto bien armado, cómo negarlo: buenas instalaciones, carta completa, precios decentes. Tengo entendido que las meseras son madres cabeza de familia, lo que hace de la cadena algo de admirar. Sin embargo, la comida es insípida, bonita y limpia, pero sin alma, como para gente con el alma muerta. Sólo en una ciudad con mala comida un restaurante así podía triunfar.

* El ajiaco es una vaina muy buena, así como la fritanga y el lomo al trapo, pero coja usted una sopa como la changua y se daña todo el repertorio. Plato de jubilado, de anciano moribundo. ¿Cómo le van a meter huevo a una sopa? Huevo tienen también la papa rellena y el cachaco cuando se pone a cocinar.

* Existe otro buen plato: el tamal, que aunque en teoría es tolimense, tienen su versión bogotana. Hasta ahí bien, pero, ¿cómo es posible que el tamal con chocolate sea una tradición? Digo, ¿se come un masacote de esos y toca pasárselo con una bebida dulce y caliente? Qué poco estilo.

* Una pregunta. ¿Por qué no dejan de ser tan hijueputas en esta ciudad y cortan ese inmundo hábito de comer cosas saladas rellenas con guayaba y bocadillo?

* Como si esto fuera un menú, de último vienen los postres. Hay que ser muy muerto de hambre para comer dulce de papayuela,  merengón, fresas con cremas, brevas con arequipe, cuajada con melao y postre de natas, que además viene coronado por uvas pasas, que es de lo asqueroso que creó Dios. Y encima la gente los compra los domingos en la tarde en baúles de carros viejos parqueados junto a la carretera. Digo, ¿es esa la mejor forma de enfrentar la dura jornada laboral que empieza horas después?

Publicada en la edición de noviembre de Cartel urbano. www.cartelurbano.com