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jueves, 4 de octubre de 2012

Mi primer álbum


Yo hubiera querido hacer canciones, como ya lo dije antes en un artículo, porque estoy cansado de que mis palabras no suenen.

Además es mejor negocio cantar que escribir: pagan más por una canción que por una columna, la fama llega por nada (mire cuántos siguen en Twitter a Santiago Cruz) y puede uno retirarse después de haber tenido un puñado de éxitos. El otro día un comediante decía en una entrevista que el internet le había hecho la vida más difícil a él y sus colegas porque ya no podían repetir los chistes: todo está en Youtube y hay que variar el material. Los músicos, en cambio, pueden vivir de la fama de una canción y al revés, el público les pide que la canten.

Yo miro todo lo que he escrito en mi vida y luego reviso el saldo en mi banco para darme cuenta de que escogí el oficio equivocado. Bueno o malo, lo he dado todo y lo que he producido no me alcanza ni para llegar a fin de año.

Hace poco vi ‘Amigos’, la película francesa de la que todo el mundo está hablando, y más allá de la historia, me dejó ‘You're Goin' Miss Your Candyman’, de Terry Callier. Pensando en qué canciones me hubiera gustado componer de haber sido músico, llegué a estas 16 (casi todas de rock, sólo una en español) que aquí les presento. Si no les gustan, siempre estará La copa del burro para que sigan leyendo gratis.

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jueves, 22 de marzo de 2012

La historia de mi vida

Voy por la calle y meto las manos en los bolsillos de la chaqueta porque hace frío. Siento en el derecho un bulto de tela que no logro reconocer. Lo saco disimuladamente y resulta ser un calzoncillo. Lo guardo y sigo caminando como si nada, pero en realidad estoy en shock. ¿Cómo llegó allí? ¿Por qué está en el bolsillo derecho y no en el izquierdo, si soy zurdo?

Esa es la historia de mi vida: buscar explicación a los actos irracionales que cometo cada tanto. Irracionales sin importancia, quiero decir, porque el asunto con mis defectos es que no alcanzan a ser ilegales. Soy malo, pero no tanto como unos paramilitares que salieron en la prensa por andar traficando con tungsteno (¿?), o como ese señor Mohamed Merah, que viene de cometer una masacre en un colegio judío de Francia.

Usted es parecido a mí, ni mejor ni peor. La diferencia es que yo disfruto compartiendo mis carencias, esperando que algún día usted se anime a contar las suyas como si no tuvieran nada de malo, que no lo tienen.

Si usted abriera la boca se daría cuenta de que no es el único al que le gusta echarse un peo y meterse bajo las cobijas para olerlo completo. Si entendiera que en este mundo no hay bien ni mal, sabría que hay millones como usted que gastan horas masturbándose mientras ven porno, y que luego de llegar al orgasmo se quieren morir del sentimiento de culpa.

Lea el artículo completo en http://win.gs/GGJTvs